viernes, 30 de enero de 2026

28 years later: The Bone Temple

 

"28 years later: The Bone Temple" es la segunda película, de una nueva trilogía, de la tercera entrega de la trilogía original que empezara en el 2002 con "28 días después" y tuviera su secuela con "28 semanas después". Si esto les parece confuso déjenme guiarlos por el fascinante universo disruptivo en el género de cine zombi.

El año pasado la tercera entrega de la trilogía original llamada simplemente "28 años después" causo una placentera sorpresa entre los fans de la saga y al público general, llevando al extremo la historia del particular virus zombi creado por Danny Boyle. Y es que, en este universo, el virus tiene características que ya en el 2002 lo destacaron de todas las anteriores películas (comerciales) del género: se basa en una enfermedad de “ira” creada en un laboratorio y testeada en simios que por accidente infectan a los seres humanos, quienes inmediatamente pierden control de su conciencia, para empezar a tener hemorragias vomitivas, una ira desmedida y un ataque constante a otros seres humanos a quienes transforma.

Queda claro que en este caso, los infectados no pierden la vida, sino que se transforman biológicamente en otra forma de vida, algo que no había quedado claro hasta la entrega anterior en la que una de las infectadas en estado “zombi” fue encontrada embarazada, dando a luz a una bebé sana libre de la infección.

Mientras que la entrega anterior sorprendió con esta revelación, que realizaran su joven protagonista Spike y su madre Isla, en su búsqueda por el doctor Kelson interpretado por Ralph Fiennes. Esta entrega retoma la historia de Spike ahora unido a grupo de jóvenes con el que se topa, que actúan con acciones violentas sobre los sobrevivientes humanos con los que se toman, su líder los hace llamar a todo “Jimmy”.

“Bone Temple” difiere con su antecesora en que el protagonista Spike queda relegado por la decisión narrativa de centrar el eje de la acción y el protagonismo en dos personajes: El líder de los “Jimmys” y el doctor Kelson. Este podría ser el primer punto de desequilibrio en alguien que quisiera ver una continuidad de perspectiva, porque, aunque Spike aún es parte vital de la historia, su personalidad combativa y heroica para haber desaparecido para dar pase a una más temerosa e inactiva.

Son los otros seis “dedos” de Jimmy, a quienes él llama así, y su visión destructiva del mundo, el cual creen que ha caído en el dominio de Satanás y bajo el cual torturan y matan a las personas, lo que contrasta con los experimentos del doctor Kelson de traer de vuelta la humanidad en los infectados, teniendo como paciente de prueba al famoso zombi alfa Sansón a quien poco a poco medica experimentando con los límites de los efectos del virus en los seres humanos.

Son estas dos motivaciones: la humanista de Kelson y la satanista de Jimmy las que finalmente confluyen en el clímax de la película, que aunque en apariencia simple, esta llena de personajes carismáticos y actuaciones memorables; la estética del escenario nos permite entrar en la fantasía teatral en la que se ha convertido el mundo para estos seres, unos desde el miedo y las creencias y otros desde la razón y la ciencia, lo que hace un contraste realista de la misma naturaleza humana, sobrepasando la animal, para ser única en los limites que sobrepasa, capaz de crear y curar, como de destruir y matar.

Nina de Sosa ha logrado hacer una entretenida y destacable entrega de esta saga que mantiene la expectativa de que pasará a continuación, temiendo naturalmente por cada uno de los personajes, incluido Sansón. Si usted no tiene un estomago sensible podrá soportar la mínima dosis de gore que plantea la cinta, una digna entrega del universo de “28 días después”.


martes, 27 de enero de 2026

Rental Family

 

Rental Family es el segundo largometraje de la directora japonesa Hikari, quien saltó a la fama con la serie de Netflix "Beef", y quien mantiene, en esta última película, esa peculiar dualidad de ser de origen japonés pero criada en Estados Unidos desde su adolescencia. 

De esta dualidad surge "Rental Family", la historia de Philip, un actor estadounidense que se ha quedado "varado" en Japón tras triunfar en un anuncio de pasta de dientes, y que ahora va de trabajo en trabajo ofreciendo sus dotes interpretativas al mejor postor; hasta que inesperadamente se topa con una oferta de trabajo para actuar como familiar, asistir a velorios, ser el "novio extranjero" de una chica en apuros o el padre de una chica que nunca ha conocido a la suya. 

Hikari ha comentado que la idea de esta película surgió de la búsqueda de "trabajos inusuales" que un estadounidense pudiera realizar en Japón. Su coguionista, Stephen Blahut, sugirió este negocio de alquilar "familias" o "personas", algo verdaderamente extraño para el público en general, incluidos los japoneses, pero que parece haber cobrado mayor impulso tras la pandemia y el avance tecnológico, factores que han contribuido a una mayor sensación de soledad entre la población japonesa. 

Para el papel de Philip, Hikari eligió a Brendan Fraser, ganador del Óscar por "La Ballena", quien en esta película interpreta a un personaje inocente y soñador, pero pragmático, que simplemente busca trabajo para sobrevivir en Japón. Esto significa que no hay otra motivación que aceptar el nuevo rol como un trabajo más. Poco a poco, y como se esperaba de los tráilers y las sinopsis, Philip comienza a desarrollar un vínculo emocional con las personas para las que interpreta un personaje, sin que estas lo sepan.

Esto sucede porque algunas personas contratan los servicios de Philip para satisfacer las necesidades de sus seres queridos, quienes desconocen que es actor. Este es el caso de la niña mencionada anteriormente, que necesita una figura paterna para matricularse en la escuela, y a quien Philip se presenta como su verdadero padre; o de un escritor anciano con Alzheimer, para quien Philip interpreta a un reportero interesado en su vida. En ambos casos, nuestro protagonista desarrolla empatía y afecto por sus clientes, algo que no debería, pero que le resulta imposible no sentir. En ambos casos, va más allá de sus obligaciones por su bienestar, no sin consecuencias dramáticas.

Pero las novedades de "Rental Family" terminan ahí. Su ritmo distintivamente "japonés" no es gratuito ni forzado; es, en sí mismo, la "naturaleza" de cierto estilo narrativo japonés que se originó con el nacimiento de su cine con directores como Yasujirō Ozu. Este estilo refleja la cadencia ceremoniosa y la armadura externa que la gente de la sociedad japonesa está acostumbrada a exhibir, un estilo impuesto por los propios personajes, como hizo Wim Wenders con "Perfect Days". Pero donde otras historias encuentran personajes carismáticos, Hikari no revela nada nuevo. Por alguna razón, "Rental Family" da la sensación de ser una producción diseñada para forzar la emoción, con música que nos indica que debemos conmovernos.

Para distinguir claramente una obra que alcanza mayor profundidad, se puede ejemplificar la película japonesa de 2008 "Departures", dirigida por Yojiro Takita, una especie de sentimentalismo llevado naturalmente al clímax de la realización de la conexión humana y la celebración de la vida. Mientras que "Departures" resuena con contenido, "Rental Family" permanece anecdótica. Quizás si la película resulta "anecdótica", se deba a que la vida de Philip en Japón es, por definición, una sucesión de anécdotas pagadas. El cine contemporáneo de Hikari refleja una verdad incómoda: a veces, en la modernidad, la conexión humana ya no es un "clímax natural", sino un servicio que intentamos optimizar mediante la estética, incluso si el resultado es un "vuelo a medias".



28 years later: The Bone Temple

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