Cuando supe que este año saldría una nueva película basada
en otro libro de Andy Weir, autor de "The Martian", no pude sino
emocionarme por el tráiler, el cual prometía una temática un tanto similar: un astronauta
solitario abandonado a su suerte que tenía que ingeniárselas para sobrevivir,
para cumplir con alguna misión indeterminada de la que dependía la
supervivencia del planeta Tierra. Los visuales se veían geniales, y la música
épica, el protagonista era Ryan Gosling, lo que parecía una apuesta segura; así
que no quise saber nada más, para solo ir a disfrutarla y sorprenderme.
En retrospectiva medida que la película se
desarrollaba pude notar diferencias abismales con "The Martian", no
solo porque la "ciencia" no es el eje central de la película, aunque
si gravita en torno a ella, sino porque la verdadera temática estaba centrada
en este profesor de escuela, el cual era una científico retirado de las esferas
de la investigación, por sus "controversiales" ideas de que la vida podría
tomar diferentes caminos si se le impusiera entornos diametralmente opuestos a
los de la Tierra. Porque principalmente Project Hail Mary descansa su peso en
los hombros de su protagonista, un actor que en esta película hace un
despliegue único por la naturaleza del guión y la dirección de Christopher
Miller y Phil Lord, directores de proyectos cómo "Lluvia de Hamburguesas"
y "Lego: La Película".
Sin embargo los visuales de Fraser sufren un contraste
interesante con las melodías del compositor Daniel Pemberton, quien también
viene del medio de animación con sus geniales composiciones para la saga de
"Spiderman: Into The Spiderverse", que acompañan el radical y
atrapante inicio cuando nuestro protagonista, el maestro de escuela Ryland
Grace, despierte en medio del viaje a Tau Ceti, la estrella que se encuentra a
casi doce años luz de la Tierra, con amnesia, sin saber por qué esta ahí, y sin
recordar siquiera quién es él. En la nave que lleva otros dos ocupantes fallecidos
durante el viaje, Grace descubre que no solo todas las estrellas de la galaxia están
infectadas, sino que además está en un viaje sin retorno para descubrir por qué
Tau Ceti es la única estrella que no está siendo consumida por los
"astrofagos".
En este momento es pertinente volver a la actuación de Ryan Gosling; repasemos: dos directores y un compositor de premiadas cintas de animación, un director de fotografía de cintas de ciencia ficción, y para completar el equipo Drew Goddard, guionista de ciencia ficción de cintas como "Cloverfield", "Guerra Mundial Z" y el mismísimo "The Martian", todo este A-team que los Avengers estarían orgullosos de haber reunido, tenia un mismo objetivo: Hacer de "Project Hail Mary" una película animada llevada al "live action". Y es en este mar creado por el equipo que la actuación de Gosling se sumerge y sinceramente amerita ser considerada para los premios de mejor actuación del año que viene, por el increíble precedente que sienta.
Gosling es, bajo esta perspectiva, un héroe renuente a la
acción, un científico con una idea loca y una mente hábil dentro de un cuerpo
torpe y una inocencia genuina, como si el personaje de "Lluvia de
Hamburguesas" hubiera cobrado vida; su humor incesante y positivismo es
una espejo de Emmet, el alegre protagonista de "Lego: La Película" y
la épica sucesión de logros científicos que alcanza la humanidad a través de
él, se aleja mucho de la rigurosidad científica de "The Martian" para
adentrase un poco más la ciencia ficción de "Spiderman".
Para aquellos mal informados que vayan a ver "Project
Hail Mary" esperando encontrar una nueva "Interestellar" podrían
quedar muy decepcionados, pero para aquellos que como hice, vayan con la perspectiva
predispuesta al asombro, notarán que la cinta de este reparto coral de técnicos
y artistas esta más emparentada con "Wall-E" que con el film de
Christopher Nolan. Sin embargo, no por eso carece de un correctísimo guión
lleno de logros y caídas para nuestro protagonista que nos mantienen las dos
horas y media de duración esperando ver más, y esto gracias a la colaboración
del guionista Drew Goddard con el autor del libro original Andy Weir, que
inevitablemente deben guardar el corazón de la cinta oculto hasta el giro del
segundo acto, luego del cual "Rocky" (para los que ya vieron la
cinta) se vuelve el "inocente" a proteger por nuestro héroe.
Pero de nuevo la presencia de "Rocky" caería a
pedazos si no fuera, además por el sofisticado trabajo del equipo de efectos prácticos
y especiales que le dan vida, por la actuación de Ryan Gosling quien da
nuevamente una clase magistral de que la actuación es noventa por ciento
reacciones, lo que hace que el vínculo entre ambos personajes se sienta
realista y mantenga el espíritu y el interés del púbico pendiente de su
bienestar. Decisiones tomadas por los realizadores convierte a Grace en una
figura paterna más que en un igual para "Rocky", pero la alegría y
ciencia lúdica que comparten ambos permite sentir también una amistad
colaborativa a equidad de intelecto.
Canciones, guión, diseño de arte, cinematografía, composiciones
originales, dirección, actuaciones y sobre todo el increíble ejemplo de que la “animación”
tiene una narrativa y preceptos que llevan décadas relegados pero que son igual
de válidos y conmovedores para el público general, todo trabaja junto como una
orquesta alegre para hacer de “Project Hail Mary” una de las razones por las
que aun vale la pena pagar una entrada y sentarse en una butaca en el cine.















