"Cuéntame sobre un hombre complicado", con
esta frase, proveniente de la traducción al inglés de la académica Emily
Wilson sobre la obra épica del poeta griego Homero, empieza la nueva cinta del
escritor y director británico Christopher Nolan: "La Odisea" basada
en el poema del mismo nombre de más de tres mil años de antigüedad sobre el
cual han habido, y aún hay, múltiples debates sobre su realismo histórico, es
decir si dicha guerra o protagonista realmente existieron, e incluso siquiera
si el poeta que la escribió realmente existió como lo conocemos hoy en día.
Traigo todo esto a colación dado que, en base al relato
escrito original, no solo siempre se ha generado debate, sino que además en la
misma traducción a diversos idiomas no ha habido un consenso claro. Wilson
llama a Odiseo "un hombre complicado", otros traductores "un
hombre hábil", "un hombre de recursos", "un hombre de
muchos caminos". De todas estas opciones Nolan escogió la de
"complicado" y con ello inició un camino de elecciones que difieren
esta entrega de "su" Odisea para las audiencias modernas.
Sobre la primera, en el inconsciente colectivo siempre se ha generado una imagen reinterpretada del relato desde el inicio, por lo ya expuesto, trasladado a la imaginación del artista o industria que ha pretendido contar la historia; sin embargo, al juzgar cualquiera adaptación, tal como una traducción, que se valga de llevar el título de la obra original, se debe mantener la esencia de aquello que se pretender volver a narrar. Por tanto, para poder reseñar esta película nunca podemos perder de foco cual es la esencia de "La Odisea".
El segundo punto es "Christopher Nolan". Es innegable que el público no solo ha ido masivamente al cine a ver esta película debido el poema de Homero, Nolan lleva ya con esta cinta, casi treinta años haciendo cine y trece películas en su haber, y cada una ha sido un paso en una misma dirección: hacer de su nombre una marca, una garantía de calidad visual, narrativa, un desafío cinematográfico y una maestría en el detalle y el cuidado minucioso del tema narrado.
Basta con recordar cintas como Memento, la trilogía de Batman, Inception, Intersetellar, Dunkirk o Oppenheimer, por mencionar las más representativas; y en cada una de ella las constantes se repiten: en Memento el cuidado narrativo, en Batman el detalle al material base que convirtió batimovil, enemigos y ciudades en entes palpables que tanto el público conocedor como el casual, en Inception el imaginario visual que traslada con suma ambición el mundo de los sueños, basta con recordar la célebre participación de físicos en la creación de los visuales de Interestellar, o la maravilla de personajes correctamente posicionados e interpretados en esencia humana y visión física en Oppenheimer como los casos de Heisenberg, Einstein.Estos dos conceptos chocan en la mente del público, si incluso el de a pie, sobre esta obra. Nolan ha instaurado en la mente del espectador precisamente que esperar de él. Es por ello por lo que la división se genera principalmente por aquello mismo que Nolan decide traicionar en su propio cine, transformando a este hombre "complicado" en el personaje más plano y simple de su filmografía, quitando de él como si de una fruta más cortada se tratase, toda la pulpa que hace de Odiseo uno de los personajes más fascinantes del género humano. Matt Damon interpreta bajo su dirección a un Odiseo que en breves partes comparte identidad con el personaje que, interpretada, donde Nolan le quita el "ingenio", "los recursos", en tres horas de metraje Damon parece más confundido que decidido, más lastimero que astuto, más cercano a papeles como los que interpretara en The Martian e Invictus que al héroe de Homero, un hombre que calcula engaña, desea placer, rebosa de orgullo y desafío.
La "Odisea" de Nolan tiene tantos agujeros que es imposible detallarlos en esta reseña, pero cada uno acrecentar la pena que se siente en un fan tanto de la primera como del segundo. No solo la falta de los "dioses" en el relato trastoca totalmente la esencia del relato, sino la escenografía y vestuario saca de la inmersión a cualquier espectador que medianamente tenga una imagen base del relato. Esto se incrementa aún más con el elenco elegido para representar estos personajes: actores de etnias tan diversas como la hindú o la coreana, latinoamericanas o ingleses con rasgos físicos y peinados modernos. Como si de una formula bien pensada se tratase Nolan reúne a las más grandes y taquilleras estrellas del momento: Tom Holland, Zendaya, Robert Pattison y las rodea de sus habítales de confianza Anne Hathaway, Elliot Page, Ben Safdie y nuevas adiciones como Jon Brentahl en un traje de Robin Hood, Himesh Pattel, y una desaprovechada Mia Goth.Nolan revierte la participación de la diosa Atenea, con un templo en Troya, siendo decapitada por los aqueos, cuando la base de todo el relato es el amor que siente Atenea por la inteligencia y astucia de Odiseo, siendo una de las diosas más a favor de la victoria sobre Troya, siendo un error garrafal que los mismos aqueos a quienes ella protegía y ellos se sabían protegidos por ella, entren a Troya a decapitar una estatua en su honor, siendo este un punto tan critico en la narración de Nolan, que es el plot twist que explica la silente participación de Zendaya como una representación ahora "fantasmal" de una sacerdotisa de la diosa convertida en recordatorio de las atrocidades de la guerra para Odiseo. Nada de esto es la esencia de "La Odisea" nada de esto es el relato de Homero, y es ahí donde la apreciación de la película puede dividirse y defenderse desde otros puntos de vista, aquel se note estos defectos y aquel que disfrute sus aciertos.
Así ahora tenemos tantos públicos como caminos tomó Odiseo: unos conformes y maravillados con justicia por una cinta bien narrada, técnicamente intachable y con una sólida historia que aún mantiene la estructura que Homero creara hace tantos miles de años y que sigue fascinando a los seres humanos, y otros que gracias a ese misma fascinación por historia homérica, sienten que Nolan, como otros tantos casos actuales, ha rodado lo que ha deseado y delante de ellos ha puesto el título de "La Odisea". Nolan parece estar proponiendo una Odisea secularizada sobre la barbarie humana, donde los dioses son solo proyecciones del trauma y la culpa del soldado.
Sin duda gracias a esto el éxito comercial formulado está garantizado, nos quedará a deber la historia del cine, quizá para bien, dejar en las manos de otro gran cineasta realizar "la versión definitiva" de esta hermosa y brillante historia, que hoy Nolan de dejado hecha a medias.

.jpg)
.jpg)
.jpg)


.jpg)




.jpg)









