"28 years later: The Bone Temple" es la segunda película, de una
nueva trilogía, de la tercera entrega de la trilogía original que empezara en
el 2002 con "28 días después" y tuviera su secuela con "28
semanas después". Si esto les parece confuso déjenme guiarlos por el
fascinante universo disruptivo en el género de cine zombi.
El año pasado la tercera entrega
de la trilogía original llamada simplemente "28 años después" causo
una placentera sorpresa entre los fans de la saga y al público general,
llevando al extremo la historia del particular virus zombi creado por Danny
Boyle. Y es que, en este universo, el virus tiene características que ya en el
2002 lo destacaron de todas las anteriores películas (comerciales) del género:
se basa en una enfermedad de “ira” creada en un laboratorio y testeada en
simios que por accidente infectan a los seres humanos, quienes inmediatamente
pierden control de su conciencia, para empezar a tener hemorragias vomitivas,
una ira desmedida y un ataque constante a otros seres humanos a quienes transforma.
Queda claro que en este caso, los
infectados no pierden la vida, sino que se transforman biológicamente en otra forma
de vida, algo que no había quedado claro hasta la entrega anterior en la que
una de las infectadas en estado “zombi” fue encontrada embarazada, dando a luz
a una bebé sana libre de la infección.
Mientras que la entrega anterior sorprendió
con esta revelación, que realizaran su joven protagonista Spike y su madre Isla,
en su búsqueda por el doctor Kelson interpretado por Ralph Fiennes. Esta
entrega retoma la historia de Spike ahora unido a grupo de jóvenes con el que
se topa, que actúan con acciones violentas sobre los sobrevivientes humanos con
los que se toman, su líder los hace llamar a todo “Jimmy”.
“Bone Temple” difiere con su antecesora en que el protagonista Spike queda relegado por la decisión narrativa de centrar el eje de la acción y el protagonismo en dos personajes: El líder de los “Jimmys” y el doctor Kelson. Este podría ser el primer punto de desequilibrio en alguien que quisiera ver una continuidad de perspectiva, porque, aunque Spike aún es parte vital de la historia, su personalidad combativa y heroica para haber desaparecido para dar pase a una más temerosa e inactiva.
Son los otros seis “dedos” de Jimmy,
a quienes él llama así, y su visión destructiva del mundo, el cual creen que ha
caído en el dominio de Satanás y bajo el cual torturan y matan a las personas,
lo que contrasta con los experimentos del doctor Kelson de traer de vuelta la
humanidad en los infectados, teniendo como paciente de prueba al famoso zombi
alfa Sansón a quien poco a poco medica experimentando con los límites de los efectos
del virus en los seres humanos.
Son estas dos motivaciones: la humanista de Kelson y la satanista de Jimmy las que finalmente confluyen en el clímax de la película, que aunque en apariencia simple, esta llena de personajes carismáticos y actuaciones memorables; la estética del escenario nos permite entrar en la fantasía teatral en la que se ha convertido el mundo para estos seres, unos desde el miedo y las creencias y otros desde la razón y la ciencia, lo que hace un contraste realista de la misma naturaleza humana, sobrepasando la animal, para ser única en los limites que sobrepasa, capaz de crear y curar, como de destruir y matar.
Nina de Sosa ha logrado hacer una
entretenida y destacable entrega de esta saga que mantiene la expectativa de
que pasará a continuación, temiendo naturalmente por cada uno de los
personajes, incluido Sansón. Si usted no tiene un estomago sensible podrá soportar
la mínima dosis de gore que plantea la cinta, una digna entrega del universo de
“28 días después”.












